viernes, 14 de diciembre de 2012

¿EL FIN DEL MUNDO? ANDA YA

Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos y destruyó las ciudades y toda aquella llanura con todos los moradores de aquellas ciudades y el fruto de la tierra (Génesis 19, 24-25).
 
Y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno (Génesis 19,  28)
 

 
Vamos que no quedó nada de nada. Y sí, esto es de la Biblia, y no, mi blog no se ha vuelto religioso, sencillamente es que yo soy de las que piensa que muchas de las cosas que nos cuenta la Biblia sucedieron de verdad (y con esto no me refiero a que una señora se convierta en sal por mirar atrás o que un individuo viva 200 años, que son cosas que nos cuentan en tan sagrado libro, y mira que a mí sí que me gustaría que más de uno/a se transformara en sal) y muchos de los lugares que describe el Antiguo Testamento existieron en realidad. En el caso de Sodoma y Gomorra los arqueólogos cada vez están más cerca de demostrar que en la zona del Mar Muerto había ciudades en la Edad del Bronce (2.500 a.C) que fueron destruidas por las fuerzas de la naturaleza, tanto que no ha quedado ni una triste piedra. Ya sé que suena a cuento chino (cuento chino=dicho español que no va contra los chinos y que quiere decir que es mentira) pero por lo que parece, la zona que rodea al Mar Muerto es una zona altamente sísmica, es decir con muchos terremotos, y con gas metano en el suelo, es decir muy propensa a tener incendios producidos de forma natural y además altamente porosa con filtraciones de agua y arenas movedizas, es decir inundaciones; y no tiene también nieve porque está en donde está (Israel-Jordania) que si no pues también, porque no le falta de nada. Con estas premisas lo que me alucina es que no saliesen corriendo a la mínima
 
 Hemos empezado con un posible apocalipsis que aún está por demostrar, pero vamos a continuar con otras destrucciones que están más que probadas, así que voy a hablar por un lado de lo que ocurrió en Santorini hace mucho tiempo, y del gran terremoto y tsunami que asoló Lisboa en el siglo XVIII . Y si os interesa el tema, pues sólo tenéis que pedir que escriba más sobre ello. El asunto de las pestes y demás epidemias lo trataré aparte.


Bien, La isla de Thera, lugar que algunos expertos han querido identificar como la Atlántida y que como poder ser pues podría ser, aunque lo que sí que me niego a aceptar es que las pirámides fuesen construidas por los extraterrestres. Bueno que me salgo del tema, el caso es que la Isla de Thera era un lugar muy próspero donde parece que la gente vivía muy bien (de ahí lo de la Atlántida). El asunto es que  hubo un gran terremoto que destruyó parte del archipiélago y mucha gente se fue por aquello del miedito que debe producir. Se piensa que los habitantes mayoritariamente abandonaron la isla porque cuando llegó el gran cataclismo (que no lo dudéis llegó, que para eso hablo de ella en este artículo dedicado a grandes catástrofes de la Historia), tampoco quedaban muchas personas, tan sólo algunos pobres desgraciados que no tenían donde ir y a algún que otro descreído que diría aquello de lo peor ya ha pasado. Sí sí, seguro... Bueno el caso es que mucha gente abandonó la Isla y se fueron algunos a Creta y otros al Continente (esto se sabe porque al hacer las excavaciones lo que son muchos muertos no aparecieron, ni tampoco joyas ni riquezas). Luego se produjo una gran erupción volcánica (los terremotos se producían por el volcán) que hundió la mitad de la isla bajo el mar y que provocó un enorme tsunami que llegó hasta Creta y que destruyó parte de esta isla también (y por lo que parece fue el desencadenante del principio del fin de la cultura minóica), a mí los que me dan pena son los que se fueron de Thera huyendo y acabaron en Creta, ¡qué mala suerte leches! y pasaron de terremotos y se encontraron con olas gigantes, si es que hay algunos que mucha fortuna no tienen. Las olas que llegaron, para que os hagáis una idea tenían más de 90 metros de altura y dicen algunos que la columna de humo se vió hasta en Escandinavia (supongo que lo suponen porque no sé si se habló con algún escandinavo de la época, pero seguro que verse se vería) y que la columna de fuego que dice la Biblia (otra vez el libro sagrado, si es que da mucho juego) que guió a Moisés y a los israelitas de su huída de Egipto en realidad era la explosión del volcán. Y todo esto ocurrió en nuestro mar Mediterráneo.

Por último me gustaría hablar de lo que ocurrió en Lisboa porque es un desastre muy desconocido por muchos y que pasó hace relativamente poco y que además afectó también a partes del sur de España. Empecemos con los hechos:

Un 1 de Noviembre del año 1775, es decir el día de todos los Santos (Halloween para las culturas anglosajonas) hacía un sol espléndido en Lisboa y todo el mundo iba con sus trajes de domingo (ir con traje de domingo significa ir con las mejores ropas, a lucirse delante de los  vecinos y lo que es infinitamente más divertido, criticar al resto), el caso es que de pronto hubo un terremoto tremendo y la mitad de las casas se cayeron. La gente asustada corrió hacia la zona del río que está al lado del mar y se pusieron a rezar de rodillas (así lo contaron testigos que sobrevivieron) y vino un segundo terremoto más pequeño, eso sí, pero más peligroso porque las casas que no se habían caído se terminaron de caer y lo peor de todo es que parece  que alguien gritó ¡qué viene el mar! (que alguien grite que el océano se acerca no es lo peor, que lo que grite sea verdad sí lo es) y así fue, se les echó encima una ola de más de 15 metros que arrasó con todo y que al replegarse y volver hacia el mar formó remolinos y se llevó consigo todo lo que encontró. Y luego hubo un tercer terremoto que trajo consigo otra ola y se volvió a repetir la historia. En fin que se salvaron los que estaban en zonas altas aunque la ciudad fue pasto de la llamas y lo poco que quedaba de los terremotos y el tsunami sucumbió ante el fuego (y luego nos parece increíble lo de Sodoma y Gomorra). Se destruyó un 85% de la ciudad y murieron unas 90.000 personas de 275.000 habitantes que tenía Lisboa por aquel entonces.

Vamos, que ni los mayas, ni meteoritos, ni choques planetarios. Hablando de catástrofes, hay una exposición en Madrid sobre Pompeya que pienso ir a ver, ya os contaré que me ha parecido.
Si os interesa el tema de los desastres hay un libro muy interesante llamado Historia mundial de los desastres escrito por John Withington que no va a defraudar a los morbosos/as entre los que yo he de reconocer y  sincerarme, me encuentro. http://www.elimparcial.es/libros/john-withington-historia-mundial-de-los-desastres-cronicas-de-guerras-terremotos-inundaciones-y-epidemias-50261.html

También hay un documental de la BBC sobre Sodoma y Gomorra que dura 50 minutos por si os interesa. http://www.teledocumentales.com/terremoto-sodoma-y-gomorra/
 
Hasta la semana que viene.
 
 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, la Biblia siempre me ha interesado como una fuente de historia. No me cabe duda que ha registrado muchos sucesos de la historia humana y éstos, aunque interpretados, nos dan pistas sobre nuestro pasado. Que al fin y al cabo, no es tan diferente de nuestro presente. Seguimos viviendo desastres naturales; seguimos viviendo a la espera del desastre definitivo.
¡Pobres nuestros cerebros humanos, limitados y asustados! ¿Por qué será que siempre terminamos relacionando los fenómenos naturales con la idea de la existencia de dios?

patricia LOPEZ RODRIGUEZ dijo...

Porque tenemos que buscar origen divino para aquello que no entendemos y no podemos controlar.